Clara Cebrián

16 noviembre 2019 2 enero 2020
MADRID

Made in China

Es una exposición de pintura.

China es un lugar que no conocía.

Y sin querer acabé aquí.

Llegué aquí.

Y pinté sobre algo que pensé pero se me olvidó, cuando fui al BBVA y me perdí por el camino, pinté una canción de salsa sobre una chica que no tiene talento pero es buena moza, los telefonillos en otro países y los telefonillos de España, un restaurante con parking grande de fin de semana. Realmente existen cosas infinitas sobre las que pintar.

Pinté un montón. Ya me parece que pinto como de broma. Como si fuera pequeña y jugara a ser una pintora abstracta.

Yo nunca había estado en China. Pero enseguida me di cuenta de que China siempre estuvo ahí. Y que simplemente hay que proponerse ir a China. Como un propósito de nuevo año que nunca cumples. China es algo así.

Pinté sobre todas las cosas que recordaba y algunas hipotéticas.

Así todo puesto en el lienzo pensé que era perfecto para ordenar todas las cosas que se me han desordenado este año. Pero no es nada fácil ordenar. Porque cada día quieres guardar cada cosa en un lugar diferente. Y hay que ordenar todo de nuevo. También me molesta lo poco que se tarda en desordenar en comparación con lo que se tarda en ordenar.

Como la cocina china. Tiene un montón de ingredientes y tardan muchísimo en preparar la masa, el relleno, la salsa. Pero luego tardas un segundo en comerte el dumpling. Y ya fue. Igual que ordenar.

El texto es igual de abstracto que la pintura. Que mi situación y que la exposición.

Es abstracto de lejos, pero más de cerca figuras que reconoces.

Made in China